Río de Janeiro

Cidade Maravilhosa, cuna de la “Garota de Ipanema” y hogar de un Cristo que redime desde lo alto de un morro. Pensar en Río es teletransportarse a las playas de Copacabana, caminar por sus veredas bicolor (diseño del artista Roberto Burle Marx), bailar al ritmo del carnaval, perderse en el bohemio barrio de Lapa y despedir el año vestido de blanco. Entre otras cosas, porque también se puede…

DORMIR BIEN

  • Hotel Fasano: con una ubicación excepcional (en el corazón de la playa de Ipanema), este hotel lleva el sello de Philippe Starck, diseñador que se inspiró en la edad de oro de la bossa nova para ambientarlo. Más allá de sus habitaciones modernas y cómodas, algunas incluso con balcón privado, el Fasano funciona como punto de encuentro para un público joven y sofisticado. Y eso es gracias a su oferta gastronómica y de entretenimiento. La terraza, con su piscina infinity y bar, es el lugar ideal para ver el atardecer y tomar unos tragos con amigos. El restaurante Al Mare, por su parte, tiene un menú de comida italiana-mediterránea y está comandado por el chef Luca Gozzani. Y el bar Baretto-Londra suele recibir bandas de rock en vivo y a prestigiosos DJs. Y, para un momento de relax, los tratamientos corporales y faciales en el spa Renata de Abreu, en donde se utilizan solo productos orgánicos y materiales reciclables. Av. Vieira Souto, 80, Ipanema.
  • Casa Mosquito: una mansión colonial restaurada, minimalista y con ciertos aires europeos, convertida en un hotel boutique. Su ubicación (el acceso es a través de un camino empinado, y más arriba en el morro hay una favela) y su vida, especialmente durante los fines de semana, restringen un poco su público. Sus dueños, una pareja de franceses, se ocupan de todos los detalles sin ser invasivos, ya que la idea de este refugio es que los huéspedes se sientan como en su casa. Desde su terraza se pueden ver las playas de Copacabana e Ipanema, y esa espectacular visual se acompaña de música en vivo los jueves y viernes. Rua Saint Roman, 222, Copacabana.
  • Santa Teresa: en lo alto de un morro con vistas a la bahía de Guanabara, este cinco estrellas de la colección M Gallery by Sofitel juega la carta del “rústico elegante”. La mansión, alguna vez parte de una plantación de café, está rodeada de gran vegetación y un poco retirada del alboroto de las playas más concurridas (a 20 minutos en auto de Ipanema, por ejemplo); lo que la convierte en un refugio ideal para aquellos que quieran conocer otro costado de Río. Su restaurante Térèze ha recibido varios premios desde su apertura y se caracteriza por añadir un toque francés a la cocina brasileña contemporánea. Pero uno de sus mayores orgullos es el Bar dos Descasados, que recibe a su público con una luz tenue, cómodos camastros y sillones, y una lista impresionante de cocktails elaborados con frutas locales como el açaí y el agua de coco. Rua Almirante Alexandrino, 660, Santa Teresa. 

COMER RICO

  • Aprazível: un clásico de la ciudad. Este restaurante familiar de comida brasileña se encuentra algo escondido, en Santa Teresa, entre mucha vegetación. De hecho, las mesas están dispuestas en lo que parece una casa en el árbol, en distintos niveles. El ambiente es rústico e informal, lo que lo convierte en el favorito de los jóvenes para ir en grupos de amigos. El palmito fresco assado de entrada, el peixe tropical como principal y la goiaba do paraíso de postre componen una fórmula infalible. Se ameniza, sí o sí, con una caipibella. Rua Aprazível, 62, Santa Teresa. 
  • Roberta Sudbrack: esta chef, conocida como la “Pelé de la gastronomía brasileña”, se hizo un nombre al trabajar en la cocina del palacio presidencial de Brasil durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso. Su restaurante homónimo, ubicado en la zona del Jardín Botánico, se caracteriza por emplear solamente técnicas manuales. Entre sus platos insignia se encuentran el quimbombó ahumado en cocción lenta, servido con camarones semicocidos y caviar vegetal; y los ravioles de remolacha. Roberta Sudbrack figura en el ranking de los 50 mejores restaurantes de Latinoamérica.  Av. Lineu de Paula Machado, 916, Jardim Botânico.
  • Lasai: inspirado en la gastronomía del Pais Vasco, este restaurante aboga por una cocina a base de productos locales, frescos y de estación, muchos de los cuales salen de la huerta del propio chef, Rafael Costa e Silva. Para reforzar esta idea, se exhibe el producto del día en cada mesa. Los comensales puede elegir entre una serie de platos y combinaciones o dejarse sorprender con la experiencia “Festival”. La carta de vinos sigue la misma línea con etiquetas naturales, de viñedos individuales, biodinámicos y orgánicos. Al igual que el anterior, Lasai es considerado uno de los mejores de la región. Rua Conde de Irajá, 191, Botafogo.
  • Puro: propone una vuelta a las raíces, a esas recetas simples y ricas, hechas con los productos más frescos que ofrece el mercado. Según explican desde su cocina, sus platos rescatan el lado afectivo del paladar. Los ravioles grillados de palmito con champiñones y ensalada de hierbas; el pulpo crujiente con ensalada de batatas, pastrami de panceta y vinagreta; y el matambre con calabazas caramelizadas y farofa de yerba mate han posicionado a su chef, Pedro Siqueira, como la gran revelación de los premios Comer & Beber 2016. Rua Visconde de Carandaí, 43, Jardim Botânico. 

RECORRER Y RECORRER

  • Museu do Amanhã: el flamante museo de ciencias invita a los visitantes a explorar distintas ideas sobre el espacio, el impacto humano y el futuro de la vida en la Tierra a través de exhibiciones interactivas. Examina el pasado, considera tendencias actuales y plantea escenarios para los próximos 50 años, abordados desde una perspectiva de sostenibilidad y convivencia. El edificio en sí es una obra de arte, que lleva la firma del arquitecto español Santiago Calatrava. Abierto de 10 a 18 h, cierra los lunes.
  • Jardín Botánico: abierto de 8 a 17 h, este gran pulmón verde alberga miles de especies de la flora brasileña, muchas en peligro de extinción. Se trata de una enciclopedia viva de casi 140 hectáreas, con varios invernaderos y monumentos históricos en su interior. Un camino escoltado por palmeras imperiales centenarias da la bienvenida al jardín, creado en 1808 por el rey Don João VI. Entre sus perlitas se encuentran un orquideario con 600 especies y un lago con nenúfares. Se puede ingresar desde la Rua Jardim Botânico o por Rua Pacheco Leão (solo peatonal).
  • Museu de Arte Moderna do Rio de Janeiro: se mantiene como una de las instituciones culturales más importantes de la ciudad, a la vanguardia de la experimentación artística. El MAM ha sido cuna de muchos de los artistas contemporáneos que hoy forman parte del circuito internacional. Se presenta como un espacio de reflexión y debate, lo que se propicia no solo a través de las exposiciones sino también con proyecciones de films y performances musicales.
  • Museu de Arte do Rio: nació como parte de un proyecto para revitalizar la zona del puerto. Son dos edificios, uno antiguo y otro moderno, entre los que se dividen ocho salas de exposición. A través de obras de arte históricas y contemporáneas, el museo impulsa una lectura transversal de la historia de la ciudad, su tejido social, su vida simbólica, conflictos, contradicciones, desafíos y expectativas. Además, tiene como misión insertar el arte en la educación pública y en parte lo hace desde su propia escuela, Escola do Olhar.

SACARSE “LA” FOTO

  • Corcovado: sobre este morro de 706 metros de altura se encuentra uno de las postales más emblemáticas de Brasil y una de las siete maravillas del mundo moderno, el Cristo Redentor. Es, sin lugar a dudas, uno de los mayores atractivos turísticos de Río y, por ende, el más fotografiado. No solo por la estatua de piedra sino por las vistas panorámicas de la ciudad que se obtienen desde su base. El tren asciende todos los días, cada media hora, entre las 8:30 y las 19 h. Conviene sacar el ticket por internet, ya que no se permite más comprarlo el mismo día. #Cristoredentor #Corcovado #RiodeJaneiro #CidadeMaravilhosa #VisitBrasil
  • Pan de Azúcar: otro de los puntos panorámicos de Río, aunque algo más bajo que el anterior. Se puede hacer cumbre a través de algunos de los circuitos de escalada o paseo en teleférico mediante. El primer tramo va desde la estación en la plaza General Tiburcio al morro da Urca, donde hay miradores con vistas 360º, restaurantes, cafés y tiendas de souvenirs. La boletería del parque está abierta de 8 a 19:50 h, justo una hora antes de su cierre. También se ofrecen vuelos en helicóptero. #paodeacucar #Urca #RiodeJaneiro #CidadeMaravilhosa #VisitBrasil
  • Lapa: es, históricamente, el barrio bohemio de Río. Allí se concentran bares y restaurantes que se encienden especialmente por la noche. El acueducto, con sus arcos, moldea la fisonomía de la zona, cuyos puntos de encuentro giran alrededor de las artes. Los espacios culturales Circo Voador y Fundição Progresso son de los más afamados, con agendas que atraen a turistas y locales por igual. Sin embargo, la locación perfecta para la foto es la escalera Selarón, una obra del artista chileno Jorge Selarón, quien intervino los escalones con mosaicos de colores para homenajear al pueblo brasileño. #escadariaselaron #Lapa #RiodeJaneiro #CidadeMaravilhosa #VisitBrasil

COMPRAR LOCAL

  • Lenny Niemeyer: paisajista devenida en diseñadora de trajes de baño, entiende el cuerpo de la mujer mejor que nadie. Trajo sofisticación a la playa, con bikinis, maillots, bolsos, zapatos y prendas bien femeninas, de cortes poco convencionales, materiales de calidad y estampados originales. Hay varias tiendas repartidas por la ciudad y también se puede comprar online.
  • Osklen: lo urbano y la naturaleza, lo orgánico y lo tecnológico conviven en las colecciones de Oskar Metsavaht, su creador y director creativo. Él es un promotor del movimiento sustentable y del concepto de “nuevo lujo”, lo que aplica a su marca. Tanto las prendas femeninas como masculinas se construyen sobre siluetas ligeras, texturas suaves y una paleta que pone el acento en el blanco y el negro.
  • H. Stern: creada y establecida en Río, esta empresa familiar se dedica al diseño y producción de joyas, inspiradas en el arte, la moda, la naturaleza y la arquitectura. Sus sellos distintivos son las estrellas, las amatistas, las aguamarinas y el Ouro Nobre, una tonalidad exclusiva de oro de 18 quilates de H. Stern. Si bien sus piezas se pueden encontrar en la mayoría de las grandes capitales del mundo, los headquarters de la firma se encuentran en Ipanema. Allí, los visitantes pueden conocer todas sus instalaciones y ser testigos del proceso de creación, como así también conocer más a fondo sobre los materiales en su museo de piedras preciosas.

 

Foto principal: gentileza Embratur.