Miami Art Week

"Maze of Quotes" by Toilet Paper para Fondation Beyeler. Foto: Art Basel.

Porque no todo es playa, vida nocturna y bling bling en Miami… También hay arte. Eso sí, de dosificación ni hablar: a falta de una, entre el 30 de noviembre y el 4 de diciembre se dieron cita más de una decena de ferias. Aunque la madre de todas es, naturalmente, Art Basel, en el Miami Beach Convention Center. Esta agenda abrumadora se completó, como cada año, con eventos de todo tipo, de marcas de moda, de desarrolladores inmobiliarios, de bancos y un largo etcétera. De ahí que las calles colapsen y que el tráfico sea el peor enemigo de quienes buscan la asistencia perfecta.

Para administrar las energías, mejor elegir. Entonces seguí el consejo de la artista Nina Surel, con quien me encontré una noche en el recién inaugurado Faena Bazaar (por cierto, tiene una muy buena selección de marcas de moda y objetos de diseño). Ella me sugirió visitar tres de las ferias: Art Basel, NADA y Untitled. Y lo hice en ese orden.

Llegar al Miami Beach Convention Center fue un periplo. Pero valió la pena. Esta 15.º edición de Art Basel Miami esperaba a los visitantes con stands de 269 galerías de alrededor del mundo. Desde obras maestras del arte moderno hasta pinturas, fotografías, esculturas, films e instalaciones de artistas contemporáneos, todo convivió en el inmenso pabellón. Imaginen: Picasso, Anish Kapoor, Yayoi Kusama, Carlos Cruz-Diez, Andy Warhol, Keith Haring, Diane Arbus, Dorothea Lange, Irving Penn, Carmelo Arden Quin… bajo un mismo techo. Su extensión explica, quiero creer, el apresuramiento de la gente que se detenía solo para alguna que otra selfie. La instalación “Maze of Quotes”, de la fundación Beyeler junto con la revista colaborativa Toilet Paper, fue el festín de los instagrammers. Y dejaba en segundo plano a un cuadro de Jean-Michel Basquiat, dispuesto justo enfrente. Lo cierto es que también hubo espacio para obras que giraban en torno a temas más sensibles, tanto sociales como políticos. De hecho, presencié una escena que me conmovió. Un joven negro se detuvo frente al cartel luminoso del artista Sam Durant. La obra rezaba “End white supremacy”. Después de quedarse inmóvil durante unos segundos frente a esa leyenda, se acercó y, extendiendo los brazos lo más posible, la abrazó. Sus amigos lo festejaron y los curiosos, como yo, retrataron el momento. Entre tanto arte y tanto personaje excéntrico deambulando por ahí, quedé agotada. Siento que me faltó muchísimo para ver y que, quizás, hubiese sido mejor partir el recorrido en dos jornadas distintas. Tendré en cuenta esto la próxima edición…

NADA (The New Art Dealers Alliance), en cambio, fue una bocanada de aire fresco. No solo porque pude ver las obras sin tener que hacerme paso entre la multitud sino por lo expuesto. Repartida en tres salones del hotel Deauville, esta feria está dedicada a cultivar, apoyar y dar lugar a nuevas voces en la escena del arte contemporáneo. Todo me pareció novedoso y “descubrí” nombres que nunca antes había escuchado. Me la pasé hablando con galeristas, abriendo grandes los ojos, haciendo click, entre “wow!” y “mirá esto”. Los trabajos del ex graffitero Nicolas Party, las luces de neón de Mira Dancy y los tapices de los excesos de Paul Yore me cautivaron por completo. Lejos de toda solemnidad, pretensión y snobismo, NADA me resultó cercana. Me atrajo esa vibra alternativa de la que goza por el solo hecho de ser producto de una organización sin ánimos de lucro, me atrajo su locación, me atrajo su curaduría, me atrajo su gente.

Y Untitled fue el postre. Ahí se levantaba la carpa, en Ocean Drive y la 12, junto al mar. La bienvenida corría por cuenta de una serie de tablas de surf, una instalación titulada “Do we dream under the same sky”, de la dupla Tomas Vu y Rirkrit Tiravanija. Algunas de estas, con la imagen de las integrantes de Pussy Riot, estaban a disposición de los visitantes para sumergirse en las aguas de Miami (también había una ducha para cuando salieran del mar). La instalación se completaba con una estación de estampado de remeras a cargo de estudiantes, todas con frases del estilo “up against the wall motherfuckers” y “the days of this society is numbered”. Claro que no fue la única obra expuesta con mensaje político, tampoco la única participativa. La artista conceptual Noemi Escandell, por ejemplo, dispuso una mesa con periódicos en blanco que los visitantes podían completar con “las noticias que quieren leer”. De esta feria me llevé tres favoritos: el inglés Matthew Stone, uno de los más aclamados, John O’Connor y el mexicano Oso Parado. Me pareció genial que esta feria tuviera radio propia y que en 2017, además de esta, estrene una edición en San Francisco.

Nota mental para el próximo año: tomarme más días para asistir a más ferias, entre ellas Design Miami que me quedó pendiente.