Una rosa es una rosa es una rosa

Foto: Stuart Robertson, gentileza Peace in 10,000 Hands.

Pero no cualquiera. Una de color blanco, símbolo ancestral que trasciende cualquier frontera. La misma que recorre las manos de 10 mil personas alrededor del mundo con un único fin: crear un círculo de paz. Peace in 10,000 Hands es el proyecto de arte global del neozelandés Stuart Robertson, quien se dedica a viajar y retratar este gesto tan significativo aquí y allá. Porque el deseo de paz no discrimina idioma, cultura, edad ni nacionalidad. Su rosa blanca ha pasado por las más diversas manos, lo que nos recuerda que somos todos humanos.

Al finalizar cada viaje, Stu escoge un número limitado de fotografías tomadas en ese país para poner a la venta. Esas ganancias se destinan 100 % a una organización local enfocada en la educación. Y así la cadena se va construyendo. Peace in 10,000 Hands, además, será objeto de una exposición, un libro y un film.

Stu, ¿cómo se te ocurrió la idea de Peace in 10,000 Hands?
Fue por mi amor a la fotografía y porque creo que el arte es un lenguaje sin fronteras que comunica más allá de la lengua, la cultura y la religión. Quería exponer una idea simple que resonara en las personas de cada país y cultura alrededor del mundo para crear una conversación. Una conversación global sobre la paz.

¿Qué significa la paz para ti? ¿Ha cambiado tu idea sobre la paz a lo largo del viaje?
Para mí, la paz es como una semilla a la espera de ser regada y florecer dentro de cada uno de nosotros. Es algo que cada persona de este planeta tiene el poder de nutrir y hacer crecer dentro suyo. Es todo, desde ser agradecidos y vivir en gratitud por hasta la más simple de las bendiciones, como ver la luz del sol en una hoja de primavera o el mismo aire que respiramos. Es algo por lo que debemos trabajar cada uno individualmente. Mi creencia no ha cambiado a lo largo del viaje sino que se ha fortalecido. He visto gente que vive en condiciones horribles y desgarradoras por la guerra y aún así emanan su paz interior. Tiene que ver con la forma en la que cada uno elige ver y manejar su situación y la miríada de experiencias que el universo nos arroja; es el perdón, es el amor y es el viaje sin fin de navegar la increíble experiencia de estar en la condición humana juntos.

¿Crees que la paz es una utopía o una posibilidad?
No existe una única utopía porque somos todos distintos, al igual que nuestra idea de paz. Creo que la paz viene desde nuestro interior y que el camino hacia ella es personal, por lo tanto la paz interior es siempre una posibilidad. El aspecto más maravilloso de esto es que, cuando una persona encuentra su paz interior, ese nivel elevado de conciencia se extiende y tiene un efecto multiplicador en nuestra familia, pueblo o comunidad, país y, luego, en el mundo.

¿Cuál fue el momento más conmovedor de todo el viaje?
Me siento muy bendecido por haber conocido miles y miles de personas increíbles alrededor del mundo; hasta la fecha, en 50 países de los siete continentes. Siento que, dado los lugares que visité y al meterme bajo la piel del planeta para conocer personas reales que están lidiando con problemas reales, es muy difícil elegir un solo momento; sería como tener que elegir a tu hijo favorito. Es difícil. Entre los momentos más emocionantes se encuentran haber conocido a Calu y Marou Rivero en Argentina; haber sido acogido por una familia kurda en la frontera entre Turquía e Irán; practicar yoga con Demi Moore; recibir la bendición del Dalai Lama; haber visto gente quebrarse y llorar al sostener la rosa entre sus manos; tener las cenizas de un niño muerto esparcidas sobre la flor; pasar tiempo con Ringo Starr el día de su cumpleaños y que me cortara una porción de torta para mí. En otros tantos momentos sentí que tuve mucha suerte y me conmoví, como al salir de megatormentas o al pasar un interrogatorio en Irak. Tantas situaciones. Momentos emotivos. Tantas personas. Llevo sus caras impresas en mí como con tinta indeleble. Cada vez que viajo a un país dejo una parte de mí ahí y regreso con mucho más.

¿Qué aprendiste llevando adelante este proyecto?
Una de las mejores cosas de este viaje es haber visto cuán buena y amable es la gente alrededor del mundo, desde los habitantes de pueblos remotos en Papúa Nueva Guinea hasta las superestrellas de Hollywood. Pude conocer muchas culturas y fotografiar personas muy diversas; así y todo reconocí nuestra similitud: estamos juntos en la condición humana. La generosidad de las personas y su deseo de ayudar abre puertas y propaga el mensaje de paz. Y su interés genuino en el proyecto y la idea de paz me hace cada vez más humilde. Cuando estuve en Papúa Nueva Guinea, vi pueblos en los que todos comían y vivían juntos. Fue una lección muy interesante. Nadie en el pueblo estaba excluido o abandonado.

¿A quién te gustaría ver con la rosa blanca entre sus manos?
A Malala Yousafzai y a Aung San Suu Kyi, entre tantos otros. ¡Hay tanta gente trabajando alrededor del mundo para traer paz! Peace in 10,000 Hands trata de hacer visible lo invisible. A pesar de no ser un proyecto sobre celebridades, las celebridades ayudan a elevar el proyecto y abrir la conversación a más personas. Famosos y anónimos, por igual, están en nuestra lista.

Cuando una persona encuentra su paz interior, ese nivel elevado de conciencia se extiende y tiene un efecto multiplicador en nuestra familia, pueblo o comunidad, país y, luego, en el mundo.Stuart Robertson